jueves, mayo 10, 2012

 

Sobre una despedida

Después de un tercer intento por hacer carrera dentro de la misma compañía, y de comprobar con crudeza la inmundicia humana encarnada en uno que otro hijueputa, tercamente mis más queridos amigos, me hicieron una despedida que intenté evitar y que no pude. Escribí entonces un texto para cometer un discurso que tampoco pude leer y que hoy, en el reposo que da el tiempo y la distancia, lo reproduzco en ésta, mi esquina de desahogo.....
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.....Apreciados todos,
Antes que nada quiero agradecer profundamente su asistencia, especialmente a Támara por su esfuerzo y su dedicación a esta reunión.

No puedo ocultar el rubor que me produce estar frente a Ustedes, en una actitud ya repetida, ya vivida y que suponía, ya superada. Pero ha sido la insistencia de algunos amigos, y quizá la disculpa de tener una razón para reunirnos, lo que hace que haya aceptado estar aquí.

De todas las despedidas, ésta la siento más sincera, más definitiva, más cercana a mis deseos de proyecto de vida, de lo que me queda de vida. Porque ya sobrepasado el meridiano de mi existencia, de esta vida que acumula éxitos y fracasos, alegrías y tristezas, sueños y decepciones, y una que otra nostalgia, debo decir, que estoy experimentando una tranquilidad que me satisface, una paz que me seduce y una placidez que me adormece.
Siento que debo aprovechar esta oportunidad que la vida me da, para emprender una nueva forma de vivir, de sentir, de relacionarme con el entorno, aprovechar y arriar las velas en esta carrera por el éxito y el reconocimiento; dedicarme a mis pasiones: la lectura, la música, la historia. A apreciar más profundamente el arte, a viajar y conocer, a sentir y a vivir.

Esta es una oportunidad, que aunque estaba planeada para más adelante, fue precipitada por la ambición de unos, la deshonestidad de otros y la  pusilanimidad de quienes deberían controlarlos; a cada uno y a su debido momento, el destino les pasará factura; ya sus bienes mal habidos habrán de causarles sinsabores; ya la sociedad que los rodea, les hará saber su descontento; de poco les servirá lo conseguido, cuando su confrontación con la historia o con el espejo, les muestre la verdadera cara de sus actuaciones, y les de vergüenza enfrentar la mirada de quien se rebela ante la corrupción de forma solitaria y casi suicida. Aunque algo tarde, pude ver, como si fuese una aparición, la ambición en su máxima expresión, pisoteando voluntades, irrespetando valores y atropellando la decencia y el decoro.

Queda pues, la satisfacción del deber cumplido, de los valores honrados, de la entereza como estandarte, valores estos que habrán de acompañarme en lo que queda de este recorrido, que cada vez e inexorablemente me conduce al sitio de llegada. 

De cualquier manera, y como ya lo dijo el poeta Kavafis, en la Utopía del Viajero: hay que aprender de los sabios, disfrutar de los perfumes y alejar los miedos….

En esta nueva etapa que emprendo, me acompaña una enorme sed de lectura, un infinito aprecio por ustedes, y un delicioso sabor a victoria sobre la deshonestidad.

Me voy con las palabras de Serrat, me voy a vagabundear, porque: “es hermoso partir sin decir adiós, serena la mirada, firme la voz. Si de veras me buscas, me encontrarás, es muy largo el camino para mirar atrás. Qué más da, qué más da, aquí o allá...”

Javier Melo
Santiago de Cali, Julio 19 de 2011
Verano

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