martes, septiembre 05, 2006

 

La nostalgia - 5 sep 2006

VENGO [1]

Vengo desde el barrio chico, desde mi cuadra de casas alargadas, yo vengo, vengo de mi calle angosta, yo no se dónde andará María, yo vengo, yo vengo.

Vengo de la piel que tengo de ustedes, vengo de robar el último clavel, vengo de la piel que tengo de ustedes, vengo de robar el último clavel, yo vengo, yo vengo, yo vengo, yo vengo.

Ahora, tengo la nostalgia, yo soy un hombre, un hombre transeúnte, yo vengo, vengo, de mi quinto amargo, que anda solo y baja por mi boca, yo vengo, yo vengo.

Vengo de la piel que tengo de ustedes, vengo de robar el último clavel, vengo de la piel que tengo de Ustedes, vengo de robar el último clavel, yo vengo, yo vengo, yo vengo, yo vengo.


La música ha inspirado muchos actos de la vida de las personas de desde tiempos inmemoriales. El amor y la ausencia de este han sido su mayor fuente inspiradora, en menor grado, la alegría y la nostalgia. Esta canción le canta a la nostalgia, ese sentimiento gris que acompaña a algunos, a mí por ejemplo. No es malo ser nostálgico, es malo contagiarlo, y es difícil no hacerlo. La nostalgia no la sufren las personas jóvenes, no la sufren las personas “elementales”, es un sentimiento reservado a aquellos que acumulamos amores y desamores, alegrías y tristezas, éxitos y fracasos. Se recuerdan mejores ratos, días idos, “el samsara”, los tiempos del ruido, las épocas de las ilusiones. La nostalgia además es fuente inspiradora de la creatividad en escritores, y músicos, en poetas y dramaturgos, y en desubicados como yo, eso desacredita a la nostalgia, pero sin ella no podría escribir nada, la nostalgia es bohemia, se disfruta mejor con un vino y con el humo de una pipa.

Algunos creen que la nostalgia anula, cercena, quita, mutila, están errados. La nostalgia revive, rememora, agradece, reconoce. Nos hace visitar personas y lugares del pasado, nos hace valorar situaciones, nos hace sentir que no somos vegetales. Pero un exceso de nostalgia nos lleva a la melancolía y esa si es peligrosa, puede matar, la nostalgia no. Un nostálgico puede ser entretenido, puede ser creativo, y puede aburrir también, pero no hacer daño. Un nostálgico sirve por ejemplo, para diferenciarse de él, ya que a uno le puede quedar grande la nostalgia. Bien usada, sirve para encontrar un nuevo sitio en un nuevo lugar frente a nuevas personas que compartirán con uno un nuevo estilo de vida, una etapa más en este itinerario que indefectiblemente nos llevará al túmulo. Porque ya lo dijo Naguib Mahfuz [2]: “Uno va abandonando cada uno de los placeres hasta que no queda nada, luego uno se da cuenta de que es hora de irse”.

Buenas noches.


[1] Canción del cantautor italo-argentino PIERO, del álbum “Mi Viejo”, 1969

[2] 1912-2006, escritor Egipcio, premio Nóbel de Literatura, 1988


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